Hola lectores de La Torre, en esta
entrada continuaremos con el metabolismo. Debido a los problemas técnicos ya
mencionados en entradas anteriores tendremos que resumir el contenido de esta
semana, pues sino no daría tiempo a publicar semanalmente en el blog.
Comenzamos el tema diferenciando
las diversas fuentes de energía que utilizan los seres vivos para realizar el
metabolismo. Estas fuentes son: la luz (organismos fotótrofos) y compuestos
químicos (organismos quimiótrofos).
Existen diversos mecanismos para
sintetizar ATP. En uno de ellos no es necesaria la presencia de una cadena
tranportadora de electrones (fosforilación a nivel de sustrato), típico en las
bacterias y los seres que realizan un metabolismo fermentativo. Otro mecanismo
en la fosforilación oxidativa llevada a cabo en las mitocondrias, de gran
eficiencia energética. En este se precisa de una cadena transportadora,
empleándose el oxígeno en la respiración aerobia y el azufre en la repiración
anaerobia de las bacterias. El último de estos procesos es la
fotofosforilación, en el que se obtiene energía química a través de la luz,
llevada a cabo por pigmentos fotosensibles (destacando la clorofila), propio de
los organismos fotoautótrofos. Existen dos tipos de fotofosforilación: la
cíclica y la acíclica.
La mayoría de reacciones de
biosíntesis (anabólicas) son reacciones de reducción y con una necesidad de
aporte de energía química. Las células obtienen poder reductor por dos vías
fundamentales: las rutas catabólicas (glucolisis, CAT, …) o la fotosíntesis
oxigénica.
En la próxima entrada más, pero no mejor porque es imposible, aquí en La Torre.
En la próxima entrada más, pero no mejor porque es imposible, aquí en La Torre.
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